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- Creer o reventar -
 
El 4 de Junio se estrena online la primera parte  del documental Creer o reventar de Julia Rossetti. La presentación estará a cargo de Alejandra Mizrahí. Seguí nuestra cuenta de instagram para mantenerte informadx 
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Creer o Reventar

 

Mecanismos para templar la espiritualidad

x Alejandra Mizrahi

Luna llena. Mi madre me llama para decirme que solo a las personas que tienen los pies en la tierra, la tierra no las llamará hoy. Me cuenta que hoy bailó con la luna, que la luna de mayo es la más especial, la luna taurina. Acompaña su relato con mensajes de WhatsApp que explican el porqué y el cómo este astro tiene hoy una importancia inédita. Hace como un mes que no veo a mi madre. Miento. Las dos estamos encuarentenadas como muchxs de ustedes, pero ella se escapa de su paraíso de yunga tucumana para traerme cualquier cosa que encuentra al microcentro. Como si esa “cualquier cosa” fuera el permiso que necesita para pasar a verme. Me gusta pensar que la detiene la policía y no tiene ningún papel habilitador para transitar, sino un prendedor de flores -que ella dice que es mío y lo olvidé en su casa, lo cual yo no recuerdo-. Así, ese prendedor de flores es el permiso para que llegue a la puerta del edificio, yo baje, la quiera abrazar, ella me extienda el codo, nos miremos con complicidad, y sin importarnos nada, nos abracemos. No sé de donde salió ese prendedor, pero de repente es mío y siempre lo fue. Gracias mamá por traérmelo y por evadir ese absurdo codo. Creemos y reventamos, reventamos creyendo. La luna está hermosa, entra por una ventanita del cuarto del lavadero. Prendo el palo santo y agradezco que la tierra no me haya llamado hoy.

Abajo del depto venden panchuques. El vendedor puede vestir remera naranja o azul. Para saber si va a ser un buen día o no, intento adivinar, antes de levantar la persiana, que color lleva hoy: azul o naranja. Vengo acertando bastante, a veces especulo con cual tenía puesta ayer, y repito, por que el panchuquero no se cambia todos los días de remera, puede repetir la naranja varios días seguidos. Hoy dije azul y lleva puesta la naranja.

Ni idea que está pasando. Ya probé todas las teorías conspirativas, todas parecen conspirar entre sí o contra mí. Ya leí a todxs lxs popes contemporánexs, pero no me terminan de convencer, a veces si, otras no. Vamos y venimos, ¡que me importa China! Creo que lo más certero que encontré en estos días es la luna de mayo, la remera del panchuquero y “Creer o Reventar”. La razón no encuentra verdad. Por fin experimento la inexistencia de La Verdad, aunque también las verdades han caído en un terreno sinuoso. A una prefiero millones, y de las millones de verdades siempre me inclino por la de lxs artistas. En esta coyuntura intuyo que hay una serie de artistas que hace rato vienen trabajando, investigando y viviendo de un modo que puede echar luz a toda esta oscuridad. Mi intuición tiene un nombre y apellido: Julia Rossetti, quien durante algún tiempo se concentró en investigar, bucear, entrevistar y meterse en la casa de varixs artistas de distintas provincias que producen y habitan el arte como medio que, a veces, toma la forma de autoconocimiento, otras de espiritualidad y hasta de religiosidad. Julia lxs puso en unos maravillosos videos que hoy tenemos oportunidad de ver uno tras otro en la web. 

Una de las hipotesis que puedo arriesgar a partir de sus discursos y producciones, es que lxs artistas de “Creer o Reventar” conciben la práctica artística como mecanismo para templar su espiritualidad. De más sabemos que en las provincias existe un fuerte arraigo a diversas tradiciones tanto religiosas como identitarias, desde el catolicismo hasta las distintas manifestaciones del arte popular. Lxs artistas que Julia presenta parecen mediums que nos conectan como espectadores/participantes con otras realidades. Lo místico, lo espiritual, lo ritual, las creencias, el autoconocimiento, parecen ser aquí la materia misma de lo artístico. 

El escritor santiagueño Bernardo Canal Feijóo, estudioso de la cultura popular de su tierra, escribe sobre las maravillosas sobrecamas tejidas en telar que se realizan tradicionalmente en muchos pueblos de Santiago. En relación a como tejen entre tramas y urdimbres un paisaje ausente, nos describe una situación monte adentro: “Y si viera mi cama. Mi cama es un jardín […] Pues que lo había dicho, no necesitaba ya ver su cama. En la espesa penumbra del rancho ocluso estaría reverberando de alguna sobrecama palpitante, de colores tan vivos que parecen entrar en movimiento, animarse a la existencia biológica.” Recordé esta cita de Canal Feijóo viendo los videos de “Creer o Reventar”, porque algo de eso que hacen las teleras parece estar latente en la producción de estxs artistas. Como el paisaje carece de colorido, como los ranchos se asientan sobre un suelo infertil, es allí y tal vez por esa misma razón, que las teleras reponen todo aquel paisaje fecundo en sus sobrecamas. Como el mundo ha perdido conexión espiritual, como la gente no cultiva ya la religiosidad, es allí y tal vez por esa misma razón, que lxs artistas de “Creer o Reventar” reponen la dimensión espiritual a través de sus obras. 

Leo y releo un texto que me encanta de Dora García a propósito de las investigaciones artísticas: “Más mística que racionalista, alcanza verdades que la lógica no puede alcanzar”, veo a Julia como marca de agua flotanto a través del texto. A Julia me gustaría ponerle este nombre como epígrafe. Recuerdo cuando la conocí en 2015, venía a presentar este proyecto en Rusia galería, un proyecto de gestión independiente de tucumán, en el que trabajamos varios años con muchxs colegas artistas. Julia traía para presentar artistas de Corrientes, relato al que se iban a sumar artistas tucumanxs, luego marplatenses, salteñxs, misionerxs, cordobesxs, neuquinxs y así, casi hasta completar el mapa federal. 

Nos juntó el arte, nos conectó la provincianidad, quiero decir: la provincia y la vecindad. La vecindad tiene sus rituales, sus maneras de aproximarse, sus formas cordiales de tratarse, hasta que entramos. Y entramos porque de vecindad en vecindad nos fuimos conociendo. Curadora, Rusia, La Cripta, Limbo, Barda, Casa 13, Manta y hoy, Intemperie, barrios que nos fueron acercando, no solo a nosotras dos sino a un montón de artistas con lxs que constelamos en la provincianidad. En estos distintos sitios hemos construido nuestras ideas del arte, de cómo hacerlo, de cómo y con quienes compartirlo. En estas vecindades hemos aprendido que las prácticas artísticas son complejas, y que cada territorio suma su especificidad al mapa federal.  Los relatos de lxs artistas que presenta Julia en “Creer o Reventar”, nos llevan a las distintas provincias, nos hacen entrar en sus casas, talleres y altares, y a través de sus tonadas, nos reconectamos con el ejercicio que enciende la mística del arte.

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