exhibiciones

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Artistas: Francisco Vazquez Murillo, Constanza Chiappini, Malcon D´Stefano, Julia Rossetti y Alejandra Mizrahi.

08/11/2019 - 10/11/2019

Intervención del espacio público, realizada en el marco de Arteba Weekend, en esquinas de Darwin y Ramirez de Velasco, Villa Crespo.

- Operaciones afectivas -
Artistas: Alejandra Mizrahi, Malcon D´Stefano, Julia Rossetti, Ulises Mazzucca, Benjamín Felice, Lihuel González, Damián Santa Cruz, Gonzalo Maggi, Constanza Chiappini, Eugenia GOnzalez Mussano, Julia Levtein, Gisella Mailen Scotta, Iumi Kataoka y Francisco Vazquez Murillo.

Curador: Joaquín Barrera

16/08/2019 - 18/08/2019

Tomo un papel y un lápiz sin punta con el trazo gastado y empiezo sin tapujos a escribir un montón de palabras que retumban en el fondo de un colectivo. Esa procesión de sonidos aleatorios compone sin querer una sinfonía coral de voces perdidas. El anonimato creo que me hace fuerte y la operación se repite una y otra vez. El lenguaje es verbal; la imagen,  visual. Los diálogos me acercan a las intimidades de cada uno de los hablantes. Y ahí está todo: lo más primitivo de sus deseos como banderas levantadas de un acto de voluntad. Lo originario suele ser muchas veces el objetivo más genuino de este paso por la tierra, y sin embargo es tantas veces postergado.

 

Lo afectivo, el interés, el discurso, lo mudado, lo nómade, la raíz, el gesto, la lealtad, los signos, la intersección, el lenguaje, lo solitario, la extrañeza, lo señalado, el cobijo, la cadencia, el cuerpo, la conciencia espacial y lo afectado aparecen en esta exhibición conjugados misteriosamente para lograr una alquimia rara de intencionalidades dispersas en un espacio inhóspito, ruidoso y cercano a un pasado que se nos desvaneció de entre las manos. En este viejo taller mecánico de camiones las obras exhibidas actúan con una naturalidad propia de su origen; extirpada toda forma de solemnidad, aparece con una fuerza arrolladora la voluntad del artista y lo primario de su producción.  

 

Operaciones Afectivas es una excusa para unir todo aquello que parece estar disperso, suelto y errante en una escena argentina compleja e interprovincial. Les artistas que componen esta exposición nos proponen acercarnos desde una óptica doméstica a la intimidad de sus actos y decisiones y a observar como voyeurs sus procesos de producción en curso. El capricho como sustantivo vincula puentes naturales y procesuales en común que unen un discurso de época, una forma del hacer y un romance sincero con la materia. La idea de juego, de hacer por la apetencia de hacer, de volver a la raíz y de desarmar estereotipos construidos en castillos de naipes pone en evidencia las afectaciones propias de los procesos de producción y su tiempo histórico. Quitado todo margen de asepsia y formalidad, lo exhibido retorna a su lugar más honesto y del que a veces le cuesta salir: el deseo.

 

Afuera, en la intemperie, todo está por construirse y sin embargo algo abriga, como gesto político-afectivo, la esperanza de un mañana empático. Esas voces disipadas toman cuerpo de discurso y siento que el anonimato se pierde y se diluye en el abrazo de la contención poética de encontrarnos para gestar vínculos transversales. El viento sopla y hay un refugio. Estoy seguro que lo encontré.


 

Joaquín Barrera - Curador

- La primera espada fue un regalo -
 
Artistas: Constanza Chiappini, Gonzalo Maggi y Julia Rossetti.

26/07/2019 - 06/09/2019

LA PRIMER ESPADA FUE UN REGALO

 

1

Nadie puede escapar al Trópico de Cáncer. Mordido por un arma en el tobillo escucha los graznidos de la jauría nocturna. Luego del descenso un tigre de voz gutural que lo observaba con ojos encandilados le dice: la primer espada fue un regalo. Y se la clava en el corazón.

 

2

Por la radio anuncian que una tumba fue profanada en la madrugada. Dos hermanos viajan a Texas a comprobar el nicho familiar, pero son atacados por un hombre con una motosierra. Uno de los hermanos muere y el otro escapa al desierto, donde lo acorralan y le clavan la segunda espada en el corazón.

 

3

Prince of Persia conoce a Rothko y le entrega la tercer espada haciéndola flamear en un rectángulo flotante gris, un rectángulo flotante negro. La espada ahora vira hacia él y con ambas manos la hunde en su pecho. En él se encuentran las lagrimas guardadas de tres días de extravío en el desierto.

 

4

Cuanto más logra abrir la trampa metálica, más presión siente en las mandíbulas el tigre. Sus maxilares se abren como una flor carnívora desplegada. Ahora es tan fuerte el dolor que deja caer una lágrima y no entiende cómo funciona el espejo, pero de sus fauces libera el tobillo de su amigo. Caen al suelo rendidos y se dicen: Quiero consolarte enjugando tus lágrimas con mi amor. Se clavan la cuarta y quinta espada. 

5

Si apoyaras tus manos en busca del calor de tu propio reflejo, pasarían al otro lado. En el testamento de Orfeo una pintura Negro marquina cae al suelo de la planta octogonal de una capilla en Texas. Al otro lado, la misma capilla en el cementerio y un espejo de estaño.

 

6

Orion podía tocar el suelo submarino y mantener siempre que quisiera su cabeza fuera del agua. Era hermoso, todos los reflejos titilantes del mar estaban impresos en sus pupilas y en las noches podían verse dos mapas estelares. Alunado por el espejo del agua tuvo que ser vengado por Artemisa con ayuda de un negro alacrán. Con sus pinzas venenosas troquelo una equis roja en su piel iniciando el descendimiento a las profundidades de la cruz.

 

7

En la profundidad, estratos antes de llegar al mismo lugar del otro lado, se conserva enterrada una fina capa de nieve. El manto blanco que alguna vez estuvo en contacto con la superficie tiene en sus partículas de ozono memorias de las Arenas del tiempo y las Arenas olvidadas. Cuando el calor aumente, se espera que esta blancura ascienda y emerja hasta filtrarse en una sala de armas. Durante un duelo de espadas, en una agitada y fría inspiración, un esgrimista se volverá loco, una enorme presión se instalará en sus mandíbulas, el ring se llenará de agua hasta los tobillos, una pequeña aureola roja aparecerá en su traje blanco a la altura del pecho, aumentando su circunferencia y con ella el dolor. Le clavan la séptima espada en el corazón.

 

Camila Carella

- Orbitar -
Artistas: Francisco Vazquez Murillo, Alejandra Mizrahi, Julia Rossetti, Constanza Chiappini, Gonzalo Maggi, Francisco Rigozzi, Malcon D´Stefano. 

17/05/2019 - 27/06/2019

Cuenta la historia del comienzo que hubo un tiempo donde todas las personas estaban unidas con el fin de construir una única torre para llegar al cielo. En la cima, los últimos ladrillos eran de color celeste, para confundir su punta con el abismo celestial. Del barro comenzaron a hacer los ladrillos y a apilarlos hasta que Dios envió un rayo para derribar la torre y confundir a sus obradores. De esa confusión surgieron las diferentes lenguas y, al no poder comprenderse, las personas se dispersaron por la Tierra dejando la torre abandonada y en ruinas. Así, estiraron banderas sobre otras banderas que no decían nada y olvidaron sobre la planicie los tejidos que los unían. Las ruinas quebradas como cerámica y vueltas a unir como rompecabezas, encriptaron la única sabiduría, dejando en el horizonte escaleras encastradas para desorientarnos entre subidas y bajadas a ningún lugar.

 

Más cerca en el tiempo, navegando en el Espacio tras haber buscado formas de vida desconocidas, la única sobreviviente de una tripulación se entrega al sueño frente al volante, junto a quien podrá atravesar los portales de los tiempos: un gato. En diferentes culturas, los gatos, místicos y sabios a la vez, son quienes pueden entrar y salir de la dimensión de la vida y de la muerte. En el Tarot más antiguo, la carta de La Fuerza lleva dibujada a una mujer que con sus propias manos toma la boca de un león. Despojada de cualquier utilería, lo seduce para hurgar entre sus dientes y encontrar la llave de la sabiduría. Su cuerpo humano, tanto más animal, ha entrado en compromiso mutuo con el león, incorporándose a él para danzar entre colmillos.

 

Hace un tiempo circuló por las redes un video que mostraba al Sol y al sistema planetario viajando en espiral hacia el centro galáctico, mejor conocido como agujero negro. Un punto que simboliza todos los no saberes de nuestra conciencia. Detrás de él se dibujaba una huella de polvo estelar que vista desde la Tierra nos convertía en una estrella desvaneciéndose en el tiempo. Entre sus destellos y mareados en la espiral, nos paramos sobre el piso de esta sala y frente a nosotrxs, sobre la pared, encontraremos múltiples ventanas espaciales. Quizás distingan a las tripulaciones navegando o a los planetas orbitando alrededor de otros. Viajando al corazón de lo desconocido, a nuestro alrededor yace el recuerdo del león, las banderas y los tejidos, las vasijas como ruinas, las inscripciones vandálicas y el misterio, que aún aguarda hambriento en los lugares más recónditos de nuestra existencia.


 

Agustina Leal

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